Consejos y cuidados

Cómo enseñar a tu gato a usar el rascador

En resumen: para enseñar a un gato a usar el rascador no hay que enseñarle nada —ya sabe rascar—, hay que ponérselo donde él ya rasca y hacerlo más apetecible que el sofá. Colócalo junto al mueble que araña, frótalo con catnip, juega encima con una caña y prémialo cuando lo use. Nunca le lleves las patas a la fuerza: es el error que arruina el proceso. La mayoría de los gatos lo adoptan en menos de una semana.

Cuando alguien dice que su gato «no quiere» el rascador, casi siempre está pasando una de estas tres cosas: está en el sitio equivocado, se mueve al rascarlo, o es demasiado bajo. Rascar no se aprende, es instintivo. Lo que hay que conseguir es que tu gato elija ese sitio en lugar del que ya viene usando.

El método, paso a paso

1. Ponlo donde el gato ya rasca

Es el paso que decide el resultado y el que más gente se salta. Si araña el brazo del sofá, el rascador va pegado al brazo del sofá; si araña el marco de la puerta del dormitorio, va junto a esa puerta. El gato rasca ahí por un motivo —marcar el sitio donde está la familia, estirarse al despertar—, y ese motivo no desaparece porque tú pongas un mueble en el pasillo.

Cuando lleve un par de semanas usándolo, puedes moverlo unos 20-30 cm por semana hacia donde te convenga. Más sobre ubicación en dónde colocar el rascador.

2. Comprueba que no se mueva

Si el rascador se balancea cuando el gato tira, lo descartará en dos o tres intentos y será muy difícil recuperarlo. Antes de nada, apriétalo, ponlo en una esquina o ánclalo. Ver rascadores estables.

3. Usa catnip o valeriana

Frota hierba gatera seca sobre la superficie o usa el espray. Funciona en unos dos tercios de los gatos —la sensibilidad al catnip es hereditaria y no todos la tienen—. Si el tuyo no reacciona, prueba con valeriana o con matatabi, que activan a gatos distintos. Repite cada dos o tres días durante la primera semana.

4. Juega encima, no delante

Pasa una caña con plumas por el poste hacia arriba, para que el gato se agarre a la superficie persiguiéndola. La primera vez que clave las uñas ahí es el momento clave: descubre la textura sin que tú hayas tenido que forzar nada.

5. Premia cuando lo use

Un premio pequeño o unas caricias justo después de que rasque, en los primeros días. La asociación se construye rápido y sin conflicto.

6. Haz el mueble incómodo a la vez

Ofrecer la alternativa funciona mejor si el sitio prohibido pierde atractivo al mismo tiempo. Detalle completo en cómo evitar que arañe el sofá.

Lo que no hay que hacer

  1. Llevarle las patas al rascador. Es el error más repetido. Al gato le resulta desagradable que le manipulen las zarpas y lo que asocia al rascador es esa incomodidad. Consigue el efecto contrario del buscado.
  2. Gritar o usar el pulverizador de agua. No aprende «aquí no se rasca», aprende «cuando está mi humano delante, no se rasca». Seguirá arañando el sofá en tu ausencia y además perderá confianza.
  3. Esconder el rascador. Un rascador es un poste de marcaje: tiene que estar a la vista, en la zona de paso.
  4. Retirarlo porque «no lo usa» a los tres días. Muchos gatos necesitan una semana para incorporarlo a su ruta.
  5. Limpiarlo con lejía o productos fuertes. Elimina las marcas de olor que el propio gato deja al rascar, que son las que le hacen volver.

Cuánto tarda

Con un rascador adecuado y bien colocado, la mayoría de los gatos lo prueban el primer día y lo integran en su rutina en menos de una semana. Si a los diez días no lo ha tocado, el problema no es de paciencia: revisa formato, altura y sitio en ese orden.

Hay un caso especial: lo que se instala en alto —tablas y baldas de pared— genera desconfianza los primeros días. Una compradora de un poste de pared lo describe muy bien: «al principio les daba miedo subirse, pero ahora lo hacen de un salto y les encanta estar arriba». Ahí sí conviene esperar un poco más.

Si sigue sin usarlo: la lista de comprobación

  • ¿Puede estirarse por completo? Mínimo 60 cm de tramo: altura del rascador.
  • ¿Es la postura correcta? Muchos gatos son horizontales: vertical u horizontal.
  • ¿Es el material adecuado? Prueba una lámina de cartón de 12 €: cartón o sisal.
  • ¿Está en la habitación donde el gato pasa el día?
  • ¿Tiene el sofá aún más atractivo que la alternativa?

Preguntas frecuentes

¿A qué edad se enseña?

Desde que llega a casa, con ocho o nueve semanas. Un gatito adopta el rascador en días. Un gato adulto con años de sofá tarda más, pero el método es el mismo.

¿Sirve el catnip en gatitos?

Antes de los seis meses la mayoría no reacciona al catnip. En ellos funciona mejor el juego con caña sobre el rascador.

¿Y si tengo varios gatos?

Necesitas varios rascadores en sitios separados. Si solo hay uno, el gato dominante lo monopoliza y el resto vuelve a los muebles.

¿Puedo mover el rascador una vez lo usa?

Sí, pero poco a poco: unos 20-30 cm por semana. Los cambios bruscos rompen la costumbre.

Si aún no has elegido modelo, empieza por cómo elegir un rascador para gatos.

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